La vulnerabilidad de las cuidadoras latinoamericanas

Un estudio del Grupo de Investigación Crítica en Salud destaca que la irregularidad laboral y la gran diversidad de tareas encargadas influyen en la mala salud de este colectivo de trabajadoras domésticas

Un estudio del Grupo de Investigación Crítica en Salud (GICS) de la Universidad de las Illes Balears sobre la calidad de vida de las inmigrantes latinoamericanas que trabajan como cuidadoras pone de manifiesto que las condiciones laborales y los factores ligados al proceso migratorio son determinantes para explicar la vulnerabilidad de estas mujeres.

El estudio, que se ha publicado recientemente en la revista Gaceta Sanitaria, mide diversas variables relacionadas con su perfil sociodemográfico y el proceso migratorio para analizar la calidad de vida de 517 mujeres de las Illes Balears, Cataluña, el País Vasco, las Islas Canarias y Madrid. El trabajo se ha realizado en colaboración con investigadores del Centro de Salud de la Playa de Palma, de la Universidad de Toronto (Canada), de la Escuela Universitaria de Enfermería de la Cruz Roja de la Universidad Autónoma de Madrid, del Servicio Canario de la Salud, del Hospital Txagorritxu de Álava y del Centro de Salud de Navalperal (Álava).

La investigación destaca que, a pesar de que en los últimos años se ha producido un incremento notable del número de mujeres inmigrantes que cotizan en la Seguridad Social (un 500 por ciento entre 1997 y 2007), un 65,7 por ciento de las trabajadoras domésticas encuestadas no tenían contrato laboral. Además, la gran mayoría de ellas, el 81,9 por ciento, además de cuidar niños y ancianos (o ambos), se tenía que encargar también de las tareas domésticas. En este sentido, lo investigadores señalan que la conjunción de estas dos situaciones, irregularidad laboral y diversidad de tareas, es el factor que más influye en la mala percepción de la salud en las cuidadoras latinoamericanas.

Además, el estudio destaca que las trabajadoras domésticas latinoamericanas expresan un impacto negativo en su salud a causa de problemas físicos y emocionales que dificultan su trabajo, si bien señalan una excelente capacidad y vigor para llevar a cabo actividades físicas y sociales. La peor salud subjetiva se observa en las mujeres internas, seguidas de aquellas que no disponen de contrato o acumulan múltiples tareas domésticas y de curas. Las participantes sin permiso de residencia, con las peores puntuaciones en la dimensión de vitalidad del cuestionario, manifiestan una fatiga mayor, mientras que las más jóvenes son las que presentan más problemas emocionales.
Los autores del estudio apuntan que se tendrían que potenciar políticas migratorias y de salud desde un enfoque de género, que refuercen programas específicos para dar apoyo y apoderamiento a las mujeres que acaban de llegar o que se encuentran en situación irregular, y especialmente los programas destinados a mejorar sus condiciones laborales que posibiliten la reducción de la falta de equidad en salud.

 

Referencia bibliográfica:

Andreu Bover, Joana Maria Taltavull, Denise Gastaldo, Raquel Luengo, María Dolores Izquierdo, Clara Juando-Prats, Amaia Sáenz de Ormijana, Juana Robledo. «Calidad de vida de trabajadoras inmigrantes latinoamericanas como cuidadoras en España». Gaceta Sanitaria. Abril 2015, vol. 29, núm. 2, pág. 123-6. DOI: 10.1016/j.gaceta.2014.09.009

Fecha de publicación: 01/04/2015